Crítica | “Jurassic World”, El Indominus Rex de Colin Trevorrow

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Ficha técnica | Título: Jurassic World. Director: Colin Trevorrow. Guión: Colin Trevorrow, Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Protosevich (Personajes: Michael Crichton). Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Omar Sy, Jake Johnson, Vincent D’Onofrio, Judy Greer, Ty Simpkins. Género: Ciencia-Ficción, Aventuras. Duración: 117 minutos. Año: 2015. País: USA. Fotografía: John Schwartzman. Música: Michael Giacchino. Productora: Amblin Entertaiment, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures.

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Imaginar que de buenas a primeras recibís la extraña visita de un multimillonario de nombre John Hammond para que visitéis su parque temático, supongo que en un primer momento no os llamara mucho la atención, pero si os digo que el parque es un zoológico de dinosaurios vivos, supongo que vuestras caras se tornaran en un blanco pálido bastante elocuente. Esa misma cara que tenéis ahora mismo fue la que se les quedo a las distribuidoras al conocer la novela de Michael Crichton, por lo que no tardaron mucho en abalanzarse sobre el autor cual velociraptors se trataran, con tal de adquirir sus derechos ante el tremendo filón que se les venía encima.

De todas las interesadas fue finalmente Universal Pictures –por insistencia de Steven Spielberg sobretodo– quien se llevó el gato al agua para rodar “Jurassic Park”. Era tal el empecinamiento por parte de Spielberg de rodar este film que empezó con los Storyboards sin un guión previo, incluso andaba tan apurado de tiempo que relego sus funciones de postproducción a George Lucas para comenzar con “La Lista de Schindler”. Estaba claro que era un caramelo goloso difícil de renunciar y es que muchas películas se habían inspirado en las famosas novelas de Julio Verne, pero Crichton había ido a un paso más allá, convirtió un terreno tan inhóspito como eran los animales prehistóricos, en un fenómeno mundial superando cualquier barrera cinematográfica preestablecida.

2424_D025_00071_RV3 (1280x853)Pero la cosa no acabo ahí, Steven Spielberg le cautivo tanto la historia que no tuvo reparos en dirigir la secuela “The Lost World: Jurassic Park” (1997) algo bastante inusual en su más que ajetreada filmografía. El estreno en 2001 de la más que olvidable –para algunos– “Jurassic Park III”, puso entre las cuerdas a Steven Spielberg que emulando a John Hammond decidió criogenizar su creación y clausuro las puertas de Jurassic Park en espera de ofrecer algo nuevo a los turistas/espectadores que se agolpaban a las puertas del parque. Gracias a Dios no tuvimos que esperar 65 millones de años para saber que pasaría con la saga, tras un largo peregrinar donde los rumores nunca se materializaban fue en 2013 cuando se confirmó el rodaje de “Jurassic World”.

Si os soy sincero, cuando presencie el primer tráiler, lo que me vino a la cabeza fue una mezcolanza de diversas emociones, que no se si eran más bien fruto de la expectación. Por un lado, me invadió esa añoranza por la vuelta del hijo prodigo al celuloide, con esos guiños característicos de la saga que van in crescendo hasta que suena el clásico de John Williams, en ese mismo instante la nostalgia consabida que te hace soltar alguna lagrimilla se adueñó de mi para terminar en cierto regusto a miedo. Y no estamos hablando del típico miedo de ser devorado por estas horribles criaturas, algo lógico y racional por otra parte, lo que me preocupaba era si Colin simplemente ofrecería más de lo mismo o si en realidad tendría los galones suficientes para ofrecer su sello personal a la saga fuera de convencionalismos.

2424_D065_00148R_CROP (1280x876)Pero yendo a lo que nos ocupa, estamos ante un reboot, un reinicio que prescinde por completo del reparto original y que esta vez no ha podido contar con la inestimable colaboración de Michael Crichton tras su fallecimiento en 2008. Por lo visto los científicos de John Hammond no aprendieron la lección y tras visionar “Deep Blue Sea” (1999) debieron pasárselo muy bien, ya que decidieron experimentar con sus dinosaurios y la liaron parda creando a Indominus Rex, un hibrido de dinosaurio más letal y peligroso. Por lo demás, todo sigue el guión previsto pero en tamaño XXL, más turistas, nuevas atracciones y nuevos dinosaurios, lo normal en estos casos.

Chris Pratt se vuelve a marcar un Star-Lord que baila entre lo fanfarrón y lo responsable, según se dan las circunstancias y Bryce Dallas Howard representa la serenidad que tanto encandilo a M. Night Shyamalan en “The Village” (2005), lamentablemente no se aprecia química alguna entre ambos. El actor BD Wong, científico que explicaba los cromosomas en “Jurassic Park”, aporta este toque nostálgico, aunque siempre se les podrá reprender  por no haber incluido al fallecido Richard Attenborough como homenaje póstumo.

Si nos vamos a la parte meramente técnica, vemos que los animatronics empleados en “Jurassic Park” están en peligro de extinción pero mantienen el tipo ante las apabullantes escenas generadas por ordenador que a veces me han recordado a ese “King Kong” (2005) de Peter Jackson. La música esta vez corre a cargo de Michael Giacchino debido a que John Williams anda muy ajetreado con “Star Wars: Episodio VII”, algo que se acepta a regañadientes pero que compartimos. En cuanto a los niños protagonistas me han desconcertado bastante, pasan del llanto por una situación familiar complicada a la alegría de estar indefensos en la isla, no les habría venido nada mal un Alan Grant para que los pusiera en vereda. Mención especial a Jake Johnson que es el que más me ha convencido del reparto mientras que Omar Sy queda relegado en un papel intrascendental.

2424_FTT_00426AR_CROP (1280x704)La huella que dejo el T-Rex de Steven Spielberg es bastante profunda y Colin Trevorrow lo sabe muy bien, no puede hacer nada al respecto, por eso asume este reto y aguanta los envites estoicamente como buenamente puede pero sin perder de vista lo que quiere ofrecer al público. Posiblemente le podemos achacar que los tiempos no los maneja correctamente, o que algunos personajes pasen a un segundo plano sin más explicaciones, pero cuando quiere generar tensión lo consigue con escenas no aptas para todos los públicos dejando momentos memorables para el recuerdo.

Para ir finalizando, Indominus Rex no ha sido muy bien recibido por los turistas en vista del caos que va generando pero ya sabéis como es la gente, siempre quieren más y no se contentan con el T-Rex de toda la vida. Han pasado más de 20 años desde nuestra primera visita a este parque y la mirada que Alan Grant tenía cuando vio a los dinosaurios por primera vez es difícil que la repitamos. Trevorrow ante esto nos pone en bandeja su hibrido de “Jurassic Park” con pequeños guiños para los más nostálgicos,  ahora cada uno como mero turista influenciado por el hype decidirá si sus ansias se han visto saciadas o el cántaro termino por romperse.

Lo mejor: Los momentos de tensión y angustia tan característicos no se han perdido con el tiempo. Algunos momentos graciosos o los pequeños homenajes repartidos por toda la película. Un consejo, quedaos con el final.

Lo peor: Por mucho que intente esforzarme no le encuentro sentido a la posibilidad de domesticar velociraptors como si fuera unos leones de circo. Demasiados paralelismos con “Jurassic Park” juegan en su contra, esperaba más frescura en cuanto a nuevas ideas.

Crítica: Iván Heral

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