Crítica | “Guardianes de la Galaxia Vol.2”, una space opera a la altura

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Ficha técnica | Título: Guardians of the Galaxy Vol. 2. Director: James Gunn. Guión: James Gunn. Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Vin Diesel, Kurt Russell, Michael Rooker, Karen Gillian, Elizabeth Debicki. Género: Ciencia Ficción, Aventuras, Acción, Comedia. Año: 2017. Duración: 137 minutos. País: USA. Fotografía: Henry Braham. Música: Tyler Bates. Productora: Marvel Enterprises / Marvel Studios / Moving Picture Company (MPC). Distribuidora: Disney España.

Los guardianes de la galaxia regresan para resolver los secretos que esconde un misterioso personaje relacionado con los orígenes de Peter Quill (Chris Pratt), al mismo tiempo que tratan de proteger una vez más el cosmos de una terrible amenaza. Antiguos personajes reaparecen y curiosas alianzas se forman en esta secuela.

¡Marvel lo ha vuelto a hacer! Sí, “Guardianes de la Galaxia Vol. 2” es una película que no tiene término medio, o te gusta, o la detestas. Hay gente que alega que la cinta peca de demasiado humor y que eso los saca de la película constantemente, y gente que afirma que es una de las mejores, o incluso la mejor, de Marvel. Antes que nada, tenemos que recordar que pertenece a Disney, y que la fórmula de sus películas dista mucho de las de 20th Century Fox. No voy a negar que me gustaría ver una space opera cómica como esta con la madurez de “Deadpool”, por ejemplo, ya que el resultado podría ser de lo más interesante, pero lo cierto es que a mí “Guardianes de la Galaxia Vol. 2” me ha encantado. Me ha parecido una película fresca y fluida, con mucho humor, tensión en determinadas ocasiones, y por qué no, cierto sentimentalismo.

Después de una primera parte de éxito en 2014, con una banda sonora musical de verdadero lujo y unos toques de humor que la convirtieron rápidamente en película de referencia dentro y fuera de Marvel, este Volumen 2 lo tenía verdaderamente complicado. Renovarse o morir, probablemente. James Gunn, director y guionista, no lo tenía nada fácil para superar la anterior película, o incluso para estar a la altura, pero ha sabido sacar todo el jugo, cosechando el mismo éxito o más que con la anterior. ¿Qué cómo lo ha logrado? Recogiendo aquello que tan bien funcionó en la primera entrega y llevándolo al extremo, teniendo como resultado lo mismo pero mejor. Más humor, más acción, más profundidad y más música de calidad, todo aprovechado magistralmente.

Uno de los problemas del cine actual es la falta de profundidad y desarrollo en los personajes, dando más peso a la acción. Muchas veces vemos películas en las que no llegamos a sentir empatía con los protagonistas, simplemente empieza y acaba la acción sin dedicar tiempo a construir un buen personaje, teniendo así protagonistas vacíos y estáticos. Esto es, sin duda, un problema que arrastran muchas películas del género de acción, pero que en esta cinta se ha solventado completamente. Esta no es una película de orígenes como muchos afirman, lo fue “Guardianes de la Galaxia” (2014), pero esta es una película de desarrollo y expansión, que ahonda en las vidas de los miembros del grupo y nos permite conocerlos en mayor profundidad.

Precisamente por esta intención de desarrollar a personajes puede que esta sea una de las críticas en las que más palabras dedique al reparto, porque verdaderamente lo merecen. Desde los protagonistas a los personajes secundarios te ofrecen algo más que una mera fachada, no hace falta rascar la superficie, porque están ahí, son cercanos al espectador. Michael Rooker (Yondu) cuenta con mucha importancia en esta cinta, contribuyendo a que conozcamos mejor a Peter Quill (Chris Pratt) y a sí mismo, protagonizando además uno de los momentos más emotivos del film. Karen Gillan (Nebula) regresa para mostrarnos la relación de su personaje con su hermana, Gamora (Zoe Saldana), logrando así que podamos entenderlas mejor.

No obstante, Drax (Dave Bautista) me parece más plano en cuanto a desarrollo, dedicando más tiempo a sus momentos de humor y carcajadas que a conocerlo, que si bien es cierto que podemos acercarnos algo más a él gracias al personaje de Pom Klementieff (Mantis) y sus escenas juntos, pero en comparación con el resto de guardianes permanece en la sombra. Además, su alternancia de personalidades entre duro y bufón a partes iguales –siendo más bufón que duro– no me ha acabado de gustar. No digo que sea una mala interpretación, simplemente me parece un personaje menos pulido que el resto.

Rocket y Bebé Groot, cuyas voces prestan Bradley Cooper y Vin Diesel respectivamente, dotan de frescura a la narración, y ambos cuentan con momentos de humor y sentimentalismo, especialmente el último. No cabe duda, tras visionar la película, de que Bebé Groot se convertirá en objeto de ventas, generando todo tipo de juguetes y peluches. No me extrañaría nada de que acabe siendo protagonista principal de las próximas navidades, siendo requerido por todo tipo de público. ¡Y no es para menos! La secuencia inicial con “Mr. Blue Sky” de la Electric Light Orchestra sonando, y protagonizada por Bebé Groot, es brillante; igual que muchos de los momentos que nos regala este entrañable personaje. Cuando aparece, te saca una sonrisa.

El villano, Kurt Russell (Ego), como viene siendo habitual en las películas de Marvel, no me acaba de convencer, a lo que contribuye el hecho de que desconocemos la existencia de un villano hasta prácticamente el desenlace de la cinta. Nos privan de la presión y la tensión que supone ser conscientes de una amenaza, de un enemigo común, y eso me parece la razón de que Ego no llegue a encajar del todo como villano. Me impone más Ayesha (Elizabeth Debicki), líder de “Los Soberanos”, como potencial enemigo del grupo.

Quiero hacer mención especial al actor Sam Gunn, hermano menor del director, que a pesar de contar con un personaje secundario brinda una excelente actuación. Los secundarios son de calidad, ¡Incluso podemos ver a Sylvester Stallone como Stakar Ogord! Y, aunque resulte difícil de creer, al mismísimo David Hasselhoff haciendo un magnífico cameo. Stan Lee, también, a sus 94 años, sigue haciendo apariciones en las películas de Marvel, incluso cuando no hace mucho se anunció que dejaría de hacerlo. Algo que se agradece, y más en esta ocasión, ya que estamos ante la de más importancia hasta ahora por aparecer junto a “Los Vigilantes”.

En cuanto a la dirección, James Gunn, también guionista de la película, repite frente a la cámara, demostrando que se mueve como asteroide en el espacio y ofreciendo una película a la altura de lo esperado, que incluso puede llegar a superar a la primera entrega.

Técnicamente, la película es excelente, con una paleta de colores variada y unos efectos especiales de sobresaliente. Sin embargo, las escenas postcréditos, aunque en esta ocasión son cinco, no aportan información sobre “Vengadores Infinity War”, algo que muchos esperábamos en la sala. Al menos sí dejan entrever que deparará al grupo en la película que cierre la trilogía.

En definitiva, en esta entrega tenemos más humor, más acción, personajes de la anterior entrega que reaparecen, nuevos que se suman a la historia, y una banda sonora musical que aún siendo inferior a la de “Guardianes de la Galaxia” (2014) es de una calidad notable. Lamentablemente, es inevitable no sentirla forzada en ocasiones a causa de la expectación existente tras su triunfo en la anterior entrega –una vez más, las comparaciones son injustas, pero inevitables–. Todos estos ingredientes son más que suficientes para sacar una buena sonrisa, tanto dentro de la sala como fuera de ella, rememorando determinadas escenas que perdurarán en tu memoria tras el paso del tiempo.

Crítica: Alejandro Villavicencio

 

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