Crítica | “El secreto de Marrowbone”, más que solo una ópera prima

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Ficha técnica | Título original: El secreto de los Marrowbone. Director: Sergio G. Sánchez. Guión: Sergio G. Sánchez. BSO: Fernando Velázquez. Reparto: George MacKay, Charlie Heaton, Mia Goth, Anya Taylor-Joy, Matthew Stagg. Género: Terror, Thriller, Drama. Duración: 109 mins. Año: 2017. País: España. Producción: Telecinco Cinema, Lions Gate Internacional. Distribución en España: Universal Pictures España. | Link al tráiler

Cuatro hermanos viven ocultos y completamente solos en una antigua casa tras el fallecimiento de su madre, debiendo permanecer unidos hasta que el mayor de ellos cumpla los 21 años y pueda solicitar la custodia. Al mismo tiempo, los misterios que esconden las paredes de la vivienda asolan sus vidas.

Saber que “El secreto de Marrowbone” ha sido dirigida por Sergio G. Sánchez, guionista de “El Orfanato” y “Lo Imposible”, y que además J. A. Bayona ejerce como productor ejecutivo, ha sido razón suficiente para ir al cine con las expectativas bastante altas. Hay que recordar lo que supuso “Lo Imposible” de J. A. Bayona para el cine español en 2012, que ya casi un mes después de su estreno había alcanzado el puesto de película española más taquillera de la historia en nuestro país, y llegó a superar los 40 millones de euros de recaudación total nada más y nada menos. Una posición que le sería arrebatada en 2014 por “Ocho apellidos vascos” de Emilio Martínez-Lázaro y sus 56 millones de euros recaudados.

No obstante, “El secreto de Marrowbone” dista mucho de las películas anteriormente citadas. Es más íntima, logrando funcionar sin grandes alardes técnicos, únicamente con una historia bien hilada, una fotografía exquisita y, como no, unas más que correctas interpretaciones.

Cuando estás visionando la cinta por primera vez te ves atrapado por el despliegue de suspense desde un principio, logrando que empatices con cada personaje, sintiendo como tuyos sus propios miedos y deseos. Sin duda, esto es un punto fuerte de la película, que consigue que al concluir te deje un buen sabor de boca, y no que sientas que estás viendo una cinta con personajes vacíos que pululan por la pantalla sin orden y sin llegar a transmitirte nada en absoluto. Esta capacidad de conexión entre película y espectador, junto al guión y la fotografía, hacen de “El secreto de Marrowbone” una película cuyo valor aumentará con el tiempo.

El film se permite explorar los entresijos del ser humano y sus más profundos temores al mismo tiempo que te mantiene sentado en tu butaca armando la historia en tu cabeza, que va encajando como piezas de puzzle a medida que avanza el metraje. Y es que la cinta avanza sin permitir que la tensión decaiga en –casi- ningún momento hasta alcanzar el tan destacable final, logrando que abandones la sala teniéndola aún en tu cabeza, haciéndote pensar, y esto es algo de lo que no todas las películas españolas actuales –y no actuales- pueden presumir.

Digo “casi” porque bien es cierto que “El secreto de Marrowbone” parece contar con diversas subtramas o tramas secundarias, lo que puede complicar el seguimiento para según que tipo de espectadores. Esto también dificulta su clasificación, y sin atisbo de duda si la obra puede tener un aspecto que juegue en su contra es este, lo complicado de su clasificación y el querer abarcar más de lo debido, ya que puede ser ubicada en muchos géneros completamente diferentes entre sí. Por tanto, si pretendes encontrar en esta película una cinta de terror como tal, puede que te decepcione, ya que es de esas con la esencia de la injustamente infravalorada “El Bosque” de M. Night Shyamalan.

Aviso al lector de que la cinta de Sergio G. Sánchez es más una película de suspense, drama y terror psicológico que una película de terror en sí misma, lo que puede no agradar a aquellos que quieran pasar poco más de hora y media de miedo y adrenalina intensa.

No obstante, la cinta sí que se ayuda de recursos como la música o los planos cortos para generar el susto fácil en más de una ocasión, lo que da la sensación de querer intentar adentrarse en el género de terror, aunque lógicamente de una forma poco acertada, ya que no llega a conseguirlo. Puede que esta descarada, a la par que forzada, intensión, sea la causante de que muchos críticos –entre los que me incluyo- coincidan en esa complicación a la hora de clasificarla en un género concreto, pareciendo una lucha desesperada por parte del director por abarcar los máximos géneros posibles, ya que ni el terror ni el romance llegan a funcionar correctamente en esta película. Existe, pero simplemente no convence.

¿Recuerda a otros films como “El Orfanato” (J. A. Bayona, 2007) o “Los Otros” (Alejandro Amenábar, 2007) como dicen? Sí, pero para nada es una copia. Una inspiración tal vez, pero no una copia. No creo que sea algo azaroso, sobretodo si se tiene en cuenta que Sergio G. Sánchez es también el autor del libreto de “El Orfanato”. Sigue un patrón, del que trata de distanciarse con tramas secundarias y disparidad de géneros, pero el resultado final es una cinta capaz de mantenerse en pie por sí sola sin necesidad de ir de la mano de ninguna otra.

La puesta en escena es destacable, e interpretativamente merece subrayarse la actuación de George MacKay (Jack), a quien recientemente hemos podido ver en la hilarante “Captain Fantastic” (2016). Él sustenta, indiscutiblemente, todo el peso de la trama, apoyándose en Anya Taylor-Joy, Charlie Heaton y Matthew Stagg especialmente. El resto de los hermanos en la ficción también brindan actuaciones más que correctas, que facilitan la inmersión del espectador en la historia: Jane (Mia Goth, “Nymphomaniac Volumen II”), Sam (Matthew Stagg) y Billy, interpretado por Charlie Heaton, quien está mucho más presente actualmente en nuestras pantallas gracias a Netflix y la serie “Stranger Things” (2016-2017).

Las apariciones de Anya Taylor-Joy (Allie), a quien pudimos ver el año pasado en “Múltiple” (M. Night Shyamalan, 2016), aportan frescura, permitiendo pestañear por unos instantes debido a la tensión casi constante que mantiene la cinta. Por otro lado, Tom Fisher (Simon Fairbairn), Nicola Harrison (Rose) y Kyle Soller (el abogado) también cuentan con buenas actuaciones, aunque no disponen de la misma profundidad o tiempo que el resto de personajes.

El diseño de producción de esta película es de primer nivel, con un excelente equipo técnico y artístico, sin olvidar el gran presupuesto. La película transcurre en más interiores que exteriores, pero tanto unos como otros han sido plasmados con gran sensibilidad, consiguiendo una atmósfera que te envuelve por completo.

En los exteriores ayuda la inmensa belleza de los paisajes de Asturias, convirtiéndose en un protagonista más. La música de Fernando Velázquez (“Lo Imposible” 2012, “Un monstruo viene a verme” 2016) también es partícipe de la atmósfera envolvente que define la cinta, transmitiendo al espectador la claustrofobia que sienten los cuatro protagonistas al verse atrapados por los misterios que se ocultan tras las paredes de la casa.

De este modo, tanto la ambientación como las localizaciones, o la fotografía de Xavi Jiménez (“El maquinista” 2004, “Ágora” 2009), son de primera línea, y contribuyen a que “El secreto de Marrowbone” sea una película para saborear lentamente desde el comienzo, poco a poco, a medida que se va cociendo y hasta llegar a un clímax final arrollador.

Como mencioné al principio de esta crítica, Sergio G. Sánchez, habitual guionista de J. A. Bayona es el director, y a nivel general ha creado una película notable. Puede que el nombre les sea familiar, y no es descabellado, pues varios de los mejores guiones del cine español actual son obra suya, como el de “Lo Imposible”, “El Orfanato”, por el que se alzó con el Goya al Mejor guión original en 2008, y el de la más reciente “Palmeras en la nieve”. Con esta trayectoria como realizador de libretos ahora pasa a ser la cabeza visible de la que es su ópera prima, dirigiéndola con gran maestría, aunque bebe descaradamente y prácticamente sin ocultarlo de otras cintas con las que mantiene evidentes similitudes.

En definitiva, una película que aunque puede guardar cuantiosas semejanzas con otras anteriores e, incluso, recordarnos directamente a ellas, presenta un resultado a la altura de lo esperado. Mantiene la atención del espectador en todo momento, deseoso por conocer más acerca de los protagonistas y sobre cuál es ese secreto que da título al film.

Crítica: Alejandro Villavicencio

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