El arte de crear y cuidar un instrumento; la luthería

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Lutier, nombre común. Persona que se dedica profesionalmente a fabricar y reparar instrumentos musicales de cuerda.

Lutier, nombre común. Persona que se dedica profesionalmente a fabricar y reparar instrumentos musicales de cuerda.

Si visto el titular de este artículo te has preguntado ¿qué es la luthería? Pandora Magazine ya ha cumplido su cometido.
Si aun así, sigues interesado, tal vez quieras conocer cómo empezó todo esto, y dónde puedes ingresar a tu instrumento para que sea tratado con el mimo de más de veinte años de experiencia y el amor por lo artesanal.

En la edad media (aquellos años del Rey Arturo que retrataron con gracejo los Monty Phyton) el artesano que construía artefactos musicales era conocido como “hacedor de instrumentos”.

Corre en España el siglo XVI y la profesión no se considera como tal, denominando a los lutieres como guitarreros o violeros. Tiempo después se logra que sea reconocida, bautizando a los hacedores como luteros, por asociación con el laúd, el instrumento más popular de la época.

A comienzos del siglo XVII, entre 1614 y 1620, el alemán Michael Praetorius pública “Syntagma Musicum”, tratado sobre música e instrumentos musicales en tres volúmenes, con excelentes referencias de la música en el período griego, además de ser una importante fuente de referencia sobre organología y fabricación de instrumentos “Theatrum instrumentorum”.

También en este siglo, Marin Mersenne, monje y teórico musical francés, escribe los tratados “Questions harmoniques” (Temas armónicos); “Harmonie universelle” (Armonía universal); “De la Nature des sons” (De la Naturaleza de los sonidos)

En el siglo XVIII el lutier tenía el monopolio de la construcción de instrumentos de cuerda frotada y pinzada y desde esta época la lutería se asocia generalmente con las ciudades de Cremona, Mirecourt y París y las familias: Amati, Antonio Stradivarius y los Vuillaume.
A comienzos del siglo XVI Bolonia también destaca en la fabricación con sagas como los Maler, Tononi, Fiorini, Poggi o Regazzi .

Entre los lutieres más reconocidos a nivel mundial se encuentran Nicola Amati, Guiseppe Guarneri y Antonio Stradivari, maestros italianos de los siglos XVII y XVIII. A este último se le considera el máximo representante de este oficio. Sus instrumentos, conocidos como Stradivarius, gozan de fama internacional.

Y tú dirás, muy bien una pizca de historia, pero, ¿qué hay de lo mío?, o dicho más finamente, ¿qué hago con mi instrumento?, ¿he de llevarlo al lutier o eso no es para mí?
Puedes visitar a un lutier si tu intención es hacerte con una herramienta y quieres que ésta sea artesanal y no salga de la mega-factoría Fender (Fender, no patrocina este espacio 😉 )
Puedes pedir un mantenimiento si eres un novato que lo máximo a lo que llega es a cambiarle la cuerdas al bajo.
O puedes, simplemente, disfrutar con uno de los cursos que nuestros amigos de “Bauprés Luthiers”  imparten, donde aprenderás, según sus propias palabras, a “conocer mejor tu instrumento y los parámetros que influyen en su ajuste y mantenimiento”.

Con un taller situado en el mítico barrio de Vallecas (C/Eduardo Requenas nº27) y un corner en la conocida tienda musical Málaga8 (Madrid Musical), Raúl y Roberto atesoran más de dos décadasdedicados a la fabricación y cuidado de instrumentos de cuerda.

Mástiles, pastillas, clavijas, son términos de uso común para este par de héroes; y digo héroes, porque apostar hoy en día por lo artesanal, en un mundo plagado de multinacionales, donde poner un pie en Gran Vía no difiere en demasía de hacerlo en la 5th avenue (franquicias al poder), es, cuando menos, toda una heroicidad.
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Defienden como filosofía, y así podemos leerlo en su completa y visualmente efectiva web, http://www.baupresluthiers.com/, que un instrumento ha de ser mimado y adaptado a las manos del artista que lo hace sonar.

Le dan a cada pieza la categoría de herramienta de precisión y como tal, defienden la necesidad de su ajuste y calibración para un óptimo funcionamiento.

La música es arte, en eso casi todos podemos coincidir pero, si además lo acompañas con trabajo, mimo y dedicación hacia todo lo que se involucra en el proceso creativo, puedes hacer de ese arte algo personal y único, algo respetuoso y algo serio. Porque sí amigos, los músicos también son gente seria.
Gente que “lleva a revisión sus herramientas”, que una y mil veces repiten el proceso “prueba-error” y que, añaden a su creatividad, el plus de la dedicación y la perfección, tarea esta última que lutieres como Raúl y Roberto, ayudan a conseguir.

Larga vida a lo artesanal y larga vida a la música.

Fotos: Laura Espasandín
Material musical: David Centeno, http://www.r2musica.com/

Sobre Laura Espasandin

Aprendiz de todo y baterista en R2.