¿Qué está pasando con el fenómeno “Cincuenta sombras de Grey”?

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50-sombras-de-grey_Voy a decirlo antes de dar mi opinión. Creo que es más justo. Soy una de ésas que no quería leer la trilogía de Cincuenta Sombras de Grey. Es cierto que hay autores clásicos de culto que manejan la literatura erótica de forma magistral. Pero no estamos hablando de comparar a E.L. James con el Marqués de Sade. Está claro que algo ha pasado en el mundo editorial para que esta autora haya tenido tanto éxito.

Muchos se escudan para no leerlos diciendo que eso no es literatura. Que son libros porno para amas de casa (todavía no sé por qué se utiliza esta expresión entre mucha de la gente que conozco de forma despectiva) o que ellos están por encima de bestsellers. Muy bien, como ya he dicho, yo fui una de ésas. Empecé a leerlo unas cuatro o cinco veces y no podía con ellos. Los monólogos internos de Anastasia Steele con su diosa interior brincando y sonrojándose cada dos por tres me enfermaban. Intenté leerlos en su idioma original por si lo que sucedía era que la traducción no era buena, pero la cosa no hizo más que empeorar.

Pero soy de las que si hablan de algo, tienen que saber a conciencia sobre qué hablan. Volví a su lectura. Página a página fui avanzando y entonces me di cuenta. No era una obra de arte, por supuesto. No ganaría el Nobel de Literatura. Pero lo entendí. Entendí por qué E.L. James lo había conseguido. Sí, el buen marketing también hace mucho. Pero es que había reunido en su trilogía todos los tópicos que la mayoría de las mujeres queríamos leer en una historia. Y eso se acaba haciendo irresistible.

Poder, autoridad, dinero, seguridad en sí mismo y un físico perfecto. Todo eso unido al hecho de que Christian Grey desde el principio empieza a cambiar por Anastasia Steele hacen que pases páginas y páginas sin darte al final cuenta de que no es un libro para escribir una tesis sobre él. Bueno, o puede que sí, todo sería discutible.

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El caso es que sí, he llegado a comprender por qué puede ser atrayente para los millones de lectores que tiene alrededor del mundo. Escenas subidas de tono que a lo mejor la mayoría de los que los leen no han vivido en su vida, valga la redundancia, o que no han leído en otros autores antes y por ello no les importa que sean bastante suaves. Porque en realidad el BDSM está casi de personaje secundario, para adornar la erótica del poder que Christian Grey desprende, seduciendo por cómo ejerce el control en todo, incluso en sus relaciones sexuales.

Si nos damos cuenta, en realidad ese tipo de escenas no son la tónica general. Incluso en el segundo y tercer libro hay muchas menos de esas escenas, o puede que lo vea así porque acabé centrándome más en cómo Christian y la propia Ana iban cambiando. ¡Qué le voy a hacer! Caí en la trampa de la autora como una principiante.

Y hoy era el estreno de la película en España. La primera de las tres películas que se basarán en cada uno de los libros de la trilogía. Llevamos semanas viendo anunciar a bombo y platillo cada nueva imagen, cada nuevo tráiler, cada première y cada entrevista que los protagonistas concedían. Todos querían saber si la película cumpliría las expectativas creadas.

Después de visionarla mi impresión es que es una historia que puede que si hubiera estado cuidada la forma de escribirse, se habría aprovechado mucho más el libro, pero en este caso creo que la película cumple su función. Y por cierto, bastante holgadamente. Sin hacer spoilers, la esencia está lograda. Los protagonistas no hay duda que están muy bien elegidos pese al revuelo generado por los lectores. Incluso en el mismo cine había alguna espectadora que me confesó que ella seguía sin ver a Jamie Dornan como Grey, lo cual hizo que se generara un debate entre las que creían que era la elección perfecta y las que preferían ver a su Christian de otra forma. Con Anastasia (Dakota Johnson) había también dudas pero creo que en cuanto visionas la película y ves su actuación, sabes que sí, que han acertado eligiéndola.

cincuenta_sombras_de_grey_32995Por supuesto no está todo lo que sale en el libro. Bien es sabido que hubo tensión entre la autora y la directora, Sam Taylor-Johnson, por este motivo. Pero es que el cine es el cine, y un libro siempre será un libro.

Los escenarios y el vestuario están logradísimos. El Escala impone tanto como el mismo Grey, su apartamento es exquisito y se presta a comparación con el pequeño apartamento de Ana y Kate. El vestidor de Christian, con todos esos trajes y ese intimidante cajón de las corbatas, quién daría por tenerlo en su casa. Y al vestidor también. Y el cuarto rojo, una sorpresa que no se ha desvelado en ninguna imagen anterior oficial, es para verlo. Totalmente justificada la cara de sorpresa de Dakota, su propia cara, del primer día que vio cómo era ese lugar en el que tendría que hacer varias de las escenas más fuertes de la película.

¿Verla o no verla? Es una elección personal como otra cualquiera. ¿Entretiene? Por supuesto, y en realidad ésa es la finalidad de esta película. ¿Es una película erótica demasiado fuerte? He de decir que para nada. Han cuidado mucho la estética, puede que para que pueda ser visionada por un mayor número de personas. Juegan con el “parece que sí… pero casi”, dejando ver desnudos parciales y bueno, quien tenga buena vista, algo más allá. Aunque apuntillo, prefiero la VO que la doblada. Sí, una que es quisquillosa para esas cosas…

Me fascina la gente a la que oigo hablar de que este libro es ¿machista? ¿denigrante para las mujeres? ¿sobre maltratos? Imagino que hay que sacarle punta a todo, más aún cuando es un fenómeno mundial como es el caso. Pero después de haber visto películas eróticas mucho más explícitas y de contenidos más fuertes, y de haber leído libros con otro tipo de estructura más directa y descriptiva, en esta trilogía no veo por ninguna parte eso que dicen muchos para despreciarla. No a todos les va a gustar lo mismo, por supuesto.

No, no pertenezco al fenómeno fan en sí mismo de FSOG, no son mis libros de cabecera y no los considero para una relectura en la que busque un contenido trascendental en sus detalles, no creo que la película sea una obra maestra de culto. Pero el caso es que los he leído y he visto la película. Hablando con alguien a la salida del cine, me confesaba que había ido a esa sesión, poco usual, porque tenía curiosidad con la película y reconocía haber leído los libros. “Espero que no se entere nadie, sigo diciendo que es literatura barata que no leería ni loca”. Y ahí estaba también, viendo la película en la última fila. Puede que haya salido del cine y se haya ido al Café Gijón a alguna tertulia literaria sobre Chéjov.

Y aun con todo, Cincuenta Sombras de Grey sigue subiendo como la espuma. E.L. James, qué envidia, muchacha.

Sobre Beatriz Ibán Diezhandino

Coach profesional, personal, laboral y literario. Especialista en duelo. Directora de Pandora Magazine. Viajera infatigable, lectora empedernida. info@centro-coaching.com