“Las hijas de Selene”, de Luisa Fernanda Barón

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Las hijas de SeleneTítulo: Las hijas de Selene

Autora: Luisa Fernanda Barón

Editorial: Autopublicada

Páginas: 99 en ebook, 157 en papel

ISBN: papel 978-84-16091-91-1

epub 978-84-16091-92-8

Precio: 1€ ebook y 13€ papel

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 Sinopsis: Lia es una joven que tiene una relación con Mario y están atravesando un momento difícil. La aparición de Selene en la vida de Mario hará que sus sentimientos se tambaleen, surgiendo cambios inesperados. Erotismo, amor y fantasía son los ingredientes que encontrarás en esta novela.

 

Cuando me dijeron que si podía reseñar esta novela, y solo al leer el título, pensé: “¡Gracias, porque TENGO que leerla!”. Tanto en mi escritura como en mi lectura, la mitología y las mujeres interesantes y fuertes siempre se cuelan en mí, como esos intereses que, simplemente, ni siquiera pensamos en evitar. Ese título prometía darme justo los dos temas que tanto me apasionan: Selene es la diosa lunar griega, que también está muy ligada a la magia; imaginé que sus hijas debían ser mujeres muy interesantes, dignas de la simbología en su madre.

La portada recoge esa primera impresión y la amplía; aunque no parece totalmente profesional (hay que recordar que es un título autopublicado), está hecha con mucho cuidado y tino. Dejé de pensar en “varias” hijas de Selene, e imaginé, como lo fue, que la historia se iba a centrar en una; esa silueta oscura, iluminada por la luna, con su única luz que provoca más sombras y misterios que certidumbre.

Cuando comencé a leer y, dejándome llevar por esa niña mimada que llevo dentro, no pude evitar notar una pequeña decepción. La versión digital estaba muy bien cuidada en los detalles editoriales, pero es un e-book, un documento PDF que no hace sentir la ilusión de un libro al solo mirarlo. Sé que esperar ver un libro en un e-book es un privilegio que no se puede desear en este mundo digital, donde el formato base dista mucho del que vemos cuando tenemos papel y tinta en las manos, en vez de una pantalla. Y, sin embargo, no pude dejar de desear haber leído esta novela en su versión de papel.

Obviamente, la novela no fue lo que vislumbré al conocer su título; muy esperable al leer un libro del que no has sabido ningún rumor desde antes. Esa sorpresa, ese dejarse caer esperando que la historia te recoja y regocije es uno de esos placeres de riesgo del que lee y, en este caso, me encontré con una idea base en la novela con la cual simpaticé mucho.

Pero intentaré ir desde el principio. Conocemos a Mario y Lia, una pareja establecida que se ama pero tiene problemas de intimidad; viven juntos en una realidad concreta, en un Sitges que, estoy segura, cualquiera podrá encontrar si va a visitar esa ciudad española. Eso es lo que más me saltó a la vista del estilo de Luisa Fernanda. Ella tiene un carisma especial para situar las situaciones en un ambiente real. Por medio del uso de una descripción precisa, breve pero certera, hace sentir que esas personas existen en el mundo en que tú y yo vivimos, y que es posible ver o experimentar lo que ellos han vivido si solo fuéramos al lugar que ella nos describe.

Tal vez por eso, porque Luisa me hizo creer que ellos compartían mi misma realidad; me fue difícil creer o unir lo que nos contó sobre Mario y Lia, los problemas que ella tenía para dejar “entrar” de verdad a su pareja a compartir su vida; con la llegada del mundo de Selene. Fue un salto de una idea de realidad a otra, sin que se hiciera, según mi opinión, un esfuerzo por hacer una transición entre ellas. El personaje que vivía en el mundo en que tú y yo vivimos, y que luego tiene una visita de una mujer brillante que sale de la luna; no reacciona como la persona realista que conocí en las primeras páginas. No duda, no pregunta, no se extraña. Y sentí que Selene y su mundo de magia, de espíritus, del destino, no fue tan finamente desarrollado e introducido como para ser parte de la mezcla integral de la historia.

¿Alguna vez has sentido que un libro merecía más páginas de historia? En el caso de esta novela, creo que esas páginas demás hacen falta para darle el peso necesario al mundo de Selene y todo lo que engloba su “existencia”, acciones e influencia para la historia y los personajes. Siento que era necesario darle el justo tratamiento a esos acontecimientos, porque tienen mucha importancia en la historia; más aún cuando son propios de un mundo fantástico y, por lo tanto, solo “existían” en la imaginación de la autora, y no se pueden dar por sentados en el mundo realista que antes nos había presentado.

Pero debo reencontrarme con Lia. Es ella la mujer en la que realmente se centra la historia y en la cual se realiza la idea con la cual simpaticé al leer la novela. No es solo sobre la intimidad sexual en lo que necesita ayuda sino, y más importante, en su relación consigo misma y que dificulta sus relaciones de pareja, de lo que ella se da cuenta, trabaja y mejora en esta novela. Como mujer (y, en última instancia, como ser humano), me siento identificada y orgullosa de que la autora decidiera centrarse en esa idea, en que se puede cambiar, en que se puede ser mejor, y no por la pareja, sino por uno mismo.

Pero no puedo dejar de confesar que tengo mis altibajos con este personaje. Es un ser humano con sus defectos y virtudes, como todo buen personaje.Pero algunas de sus reacciones y decisiones no las entendía (no necesitaba estar de acuerdo con ella, solo entenderla; problema que tuve una que otra vez con Selena y Mario, dicho sea de paso); sin embargo, a Lia se lo perdono más porque ¿por qué las personas hacen lo que hacen? Nadie tiene la respuesta concreta a esa pregunta, y así es como debe ser. El ser humano se aburriría si se conociera cabalmente a sí mismo.

Otro punto alto que quiero reconocerle a Luisa Fernanda es que ella no se dejó llevar por la historia que alguien podría ver venir al iniciar esta novela. Ella decidió hacer un giro, dar un impacto, y usarlo para el bien de Lia. Celebro esa decisión, es un clímax que no se ve venir pero está bien fundamentado, se siente, sorprende y es parte fluida y necesaria para Lia y el final de la novela.

¿Alguna vez, al terminar un libro, han DESEADO que haya una segunda, tercera, cuarta parte flotando por este océano de historias? Esta novela me hizo sentir justo eso, porque su final es el inicio de las verdaderas hijas de Selena y de muchas otras historias de cambios positivos; sin embargo, en este caso esa emoción fue más allá: también deseé dar con la versión extendida de esta primera entrega.

Luisa FernandaPara Luisa Fernanda Barón Cuello (Huesca, España 1974) la escritura y lectura fueron de la mano desde su infancia, pero el trabajo la apartó de ellas. Sin embargo, un buen día su vida dio un giro de 180º y se encontró poseedora de todas las horas libres que los días poseían. Con el tiempo como aliado, regresó a las letras.

Su primer contacto con los lectores fue a través de un blog literario y a partir de ahí, quiso dar un paso más. En el año 2011 decidió presentarse al “Concurso Internacional de Relatos Mil palabras” donde seleccionaron su relato “El ensueño de las musas”. En el año 2013 se presentó al concurso “150 rosas” en donde fue seleccionado su “Capturados por el destino”. En el mismo año, participó en la Antología “Por volver a verte sonreír” con elrelato “Esperanza”. Y mientras tanto, se enfocaba en su primera novela: “Las hijas de Selene”. Compaginando con la escritura, colabora en diversas revistas digitales como: Ronda Somontano, Pandora Magazine y La Cuna de Eros.

Aunque nació y vive en Huesca, Luisa Fernanda se considera de Barbastros, el hogar donde vivió su infancia y adolescencia, donde reside toda su familia.

 

Pandora Magazine se complace en entregar estas líneas de la entrevista a Luisa Fernanda, que tuvo la amabilidad y entusiasmo de responder a nuestras preguntas aún cuando estaba en medio de su cumpleaños. Bienvenida de nuevo a este espacio que tan bien conoces, Luisa.

 

“Lo primero que todo, quiero agradecer a Pandora Magazine esta maravillosa entrevista y la reseña que habéis hecho de mi primera novela, para que así la gente pueda conocer un poco más de esta historia que para mí tiene un significado muy especial y también, claro está, para que puedan descubrir mi faceta literaria. Lo segundo, antes de contestar a vuestras preguntas, me gustaría haceros un aclaración de porque para mí esta novela es tan especial, y no solo porque es la primera, sino también porque es el resultado de una reto o meta que me marqué en su día. Las hijas de Selene es el fruto: “del porque no”, “del yo también puedo”, “del yo quiero intentarlo y dar un paso más”. Era un relato que escribí en mis primeros años, y tras leerlo me propuse convertirlo en una novela corta. Yo estoy satisfecha de ella, he aprendido mucho y sigo haciéndolo cada vez que me pongo a escribir”.

 

Pandora Magazine: Desde que empecé a leer esta novela, sentí que era una historia con objetivo claro. Daba la sensación que trataba del crecimiento personal de Lia que impactaría en su relación de pareja. ¿Nos puedes contar un poco de tu proceso creativo y motivación para escribir esta historia?

Luisa Fernanda Barón: Lia puede ser cualquier mujer enamorada que pasa un bache. El amor tiene muchas caras, siempre tendemos a escribir lo bonito y maravilloso, pero a veces uno siente que algo no va bien, que estamos atascados y desde allí quise partir. En la vida real, ante una situación difícil o diferente en la que se tiene que tomar una decisión, uno siempre tiene dos opciones: progresar o estancarse. Yo opté porque Lia siguiera adelante y sobre todo para comunicar que “si se puede” en el aspecto de la vida que sea…

Como ya os he dicho antes la motivación, fue el reto que me puse y, ante el relato que ya tenía escrito, deseé hacer algo diferente. Aunque es difícil escribir sobre temas de lo que ya se ha escrito antes, sabiendo eso, busqué una historia cotidiana pero contada desde un punto de vista diferente.

 

P.M.: Si nos guiamos por el título de la obra, parece ser una historia pensada desde el final hasta el inicio. Las hijas de Selene no se conocen entre sí hasta en el último capítulo y, hasta ese momento, solo hemos presenciado el inicio de la “transformación” de Lia en una “hija”. ¿A qué se debe el que escogieras presentar la idea sobre “las hijas de Selene” de esta manera?

L.F.B: Puede que dé esa sensación, pero el proceso creativo no fue al revés. El relato que tenía escrito, el que me inspiró para crear la novela, es el pasaje en el que Selene se aparece a Mario, y entorno a éste creé todo lo demás.

La idea de presentar a “la hija” así, se debe principalmente a que Lia ya había optado por cambiar; ella ya sabía el proceso, conocía las dudas, los altibajos, ¿quién mejor que ella para ser la pionera de este singular grupo solo de mujeres?

 

P.M.: Algo que salta a la vista de tu escritura es que tienes un gran encanto para describir los estados climáticos. ¿Por qué esa necesidad de presentárnoslos, tienen que ver con el estado de ánimo de los personajes o el momento de la historia en que se plasman?

L.F.B: Efectivamente has dado en el clavo. Siempre se dice que la presión atmosférica tiene el poder de influir en los estados anímicos. Si la luna provoca las mareas, ¿por qué un estado climático no podría influir?

También lo considero una forma de reforzar el estado emocional de los personajes.

 

P.M.: Siguiendo con el tema de la ambientación, en el libro nos hablas de un Sitges y de una cotidianidad realista en la vida los personajes principales, Lia y Mario. Lo plasmas de una manera que me hace hasta pensar que es autobiográfico… Y sin embargo, también está el mundo de Selene, la “rueda del destino”, los sueños y espíritus… ¿Cómo intentaste fusionar en tu libro esos dos “mundos” tan diferentes?

L.F.B: Se dice que los escritores plasman en sus libros parte de su vida y de sus experiencias. Esta novela no tiene nada de autobiográfica si te refieres a la relación en sí. En mi vida sí he tenido que tomar decisiones para estancarme o bien seguir hacía adelante, eso es parte de mí.

Si escogí la población de Sitges es porque me gusta mucho la costa y esa población en particular. La conozco bastante bien, porque pasaba muchas vacaciones allí con mi familia.

Teniendo ya a Selene como personaje y además como un ser fantástico, algo tenía que idear para que Las hijas de Selene tuvieran forma. Hay un 50% de fantasía y otro tanto de una historia que bien podría ser real.

 

P.M.: Hablemos de los personajes principales. He de confesar que, a pesar de que hacia el final de la historia hay más de la biografía de Lia y Mario, los he sentido como si llenaran un papel necesario para la idea base y no como Lia y Mario, los personajes, los humanos que viven esa situación. Por eso, a veces sentí que sus reacciones y acciones respondían más a la necesidad de que ciertos acontecimientos sucedieran según a la historia prefijada, en vez que a la personalidad de ellos como personas realistas que, varias veces, se vislumbra en los dos. ¿Quieres comentar algo al respecto?

L.F.B.: No está escrita con la finalidad de que ciertos acontecimientos sucedan según una historia prefijada.

Lo que he querido transmitir con todo esto, es que uno tiene que ser consciente del porqué se toma una decisión y no hacerlo sin pensar. Basándome en eso y en mis creencias, una vez tomada una decisión, uno no puedo volver marcha a atrás, hay que asumir lo que haces y seguir hacia adelante.

No creo en las casualidades y pienso que las cosas suceden por algo, eso es lo que quise dejar claro también en esta historia, que Lia se siente culpable de lo que ha hecho Mario y por eso toma una determinación que no es la más adecuada.

 

P.M.: Otro personaje, muy diferente a Lia y Mario, es Selene. Pero no es esa Selene de la mitología griega, es un personaje que se siente “tuyo”, de Luisa, una personificación de la luna, tal vez de lo femenino. La primera vez que aparece es un ser sexual, que no deja que el hombre siquiera la toque, y luego cambia a ser una deidad que se preocupa por las mujeres, por las relaciones de ellas con sus parejas, con ellas mismas y el mundo. ¿Me puedes hablar de tu idea de Selene y de ese desarrollo de personaje?

L.F.B: ¡Has vuelto a dar en el clavo! Mi Selene también sufre su transformación, deja de ser un ser sexual porque se da cuenta del daño que está haciendo bajando a la tierra. Por eso decide que lo mejor es ayudar a las mujeres a cambiar, deshacerse de sus tabúes, para que las relaciones entre las parejas sean más fluidas.

Su plan inicial es ayudar a Lia con sus inseguridades, sus miedos y sus complejos, pero una vez que contempla que sus ideas dan fruto, planea algo más grande y que puede ser más beneficioso. Selene piensa que si no interviene presencialmente puede ayudar más y ser más útil.

 

P.M.: Algo que me sorprendió, después del muy emocionante acontecimiento clímax de la historia, es que no se nos presenta la manera en que Mario ayuda a Lia; se refieren a ello, sin en verdad “ver” lo que sucedió. Me pareció extraño, porque es en esos sueños donde germina el cambio de Lia. Parecían ser el meollo de la historia y de ellos dos como pareja y personajes. ¿A qué se debe tu decisión de no explayarte al respecto?

L.F.B: Hay una pequeña explicación en la novela de como Mario ayuda a Lia. Creí importante resumirlo para no perder el ritmo ágil de la historia.

 

P.M.: ¿Por qué la rueda como símbolo del recorrido de la vida? ¿Por qué las gatas como ayudantes para el cambio de las mujeres?

L.F.B: Para mí, la rueda simboliza movimiento, así como lo hay en nuestras vidas. ¿¡Cuántas veces hemos dicho sin pensar,”¡estoy atascado!” O “¡Estoy parado!”, como una metáfora de lo que nos sucede en nuestra existencia!? La rueda y la vida son dos conceptos que van de la mano.

¡Ay los gatos…! Da igual que sea macho o hembra. Los gatos son animales, generalmente muy tranquilos y muy perceptivos, por eso los he elegido. Y además, porque parecen que son seres un poco misteriosos y a veces místicos, como lo eran en la cultura Egipcia.

 

P.M.: El libro nos dice que Selene inicia un proyecto con mujeres porque es necesario un cambio. ¿Nos podrías comentar tus ideas de por qué es importante un cambio en las relaciones de pareja y en las mujeres de la sociedad en la que vivimos?

L.F.B: Quiero aclarar que yo no soy una terapeuta profesional y que todo lo que voy a decir es una opinión general y personal. Este es un tema muy delicado y cada caso debe ser tratado por personas cualificadas.

Yo creo que las parejas con los años de convivencia se acomodan, o tal vez las obligaciones y la familia, asfixian la relación, pienso que hay que tener tiempo para todo.

El problema que tienen muchas mujeres, es debido a la educación que han recibido y lo que su familia o sus madres les han inculcado, esto les hace tener un concepto equivocado de las relaciones sexuales, a pesar de la época en la que vivimos.

Pero lo más importante es siempre aceptar que algo no va bien y buscar ayuda profesional.

 

Muchas gracias Luisa, por tu entusiasmo en esta entrevista. Le deseo que las musas se mantengan activas, y puedas seguir creando y desarrollando tu arte con mucha dedicación y cariño.

 

 

Redacción: Mariana Esciam

 

 

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