Una película admirada por Francis Ford Coppola, Quentin Tarantino y Alejandro Amenabar: “Las hijas de Drácula” de José Ramón Larraz

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Título: Vampyres. Director: José Ramón Larraz (Joseph Larraz). Guión: Diana Daubrey, José Ramón Larraz (Historia: Thomas Owen). Duración: 83 minutos. Género: Terror erótico. Año: 1974. País: Reino Unido. Reparto: Anulka, Marianne Morris, Murray Brown, Brian Deacon, Sally Faulkner. Productora: Lurco Films. NOTA PANDORA: 6/10. No recomendada para menores de 18 años.

las hijas de dracula

Editada en DVD en España por Regasa Clau (Creative films). Disponible en “El corte inglés” y por internet.

En EEUU está editada en Blu-ray zona libre con subtítulos en castellano por Blue underground.

José Ramón Larraz es un director que puede presumir de haber tenido éxito en todos y cada uno de los films que ha estrenado, ya que ninguno perdió dinero. A su vez tiene reconocidos admiradores como Quentin Tarantino y sin embargo en su tierra de origen, en España, son pocos los que le recuerdan. Esta recomendación es un homenaje al director de “Miguel Hernandez: viento del pueblo” (2001) en la película que supuso su mayor éxito, ya que multiplicó por 15 lo que costó.

En 1974 Larraz venía de estar seleccionado en el festival de Cannes, donde compitió por la Palma de Oro, con una película de la que se siente realmente orgulloso “Sintomas”. En el avión de vuelta al Reino Unido, lugar de residencia del director catalán en aquella época, entre larraz y unos amigos surgió una idea para hacer una película sobre unas vampiresas. A los seis meses ya estaba estrenada “Vampyres” (1974), rebautizada en España como “Las hijas de Drácula” para no coincidir en nombre con la película de 1969 protagonizada por John Carradine y “Vampyros Lesbos” (1971) de Jess Franco, también titulada aquí como “Las vampiras”.

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Cartel internacional

El guión fue escrito en dos semanas por Larraz, aunque  aparezcan acreditada su pareja en aquel momento, Diana Daubeney. Quiero reseñar la rapidez con la que se escribió el guión ya que hay que decir que Larraz no sabe escribir a máquina, escribe dedo a dedo, así que se puede decir que tenía muy, muy claro lo que iba a escribir. El antiguo florista Brian Smedley-Aston puso el exiguo dinero de producción que rápidamente estaba rodándose y que rápidamente se rodó, ya que en otras dos semanas estaba rodada la película.

Una pareja va a con su caravana a pasar unos días en el campo. Llegan a una mansión abandona donde ven unas atractivas pero extrañas mujeres y un hombre que está en aquella casa pero cada vez más demacrado, mientras van apareciendo por las proximidades cadáveres de hombres desnudos en sus coches.

El guión, aunque parezca una simple acumulación de tópicos, tetas y sangre, cuenta con hallazgos más que interesantes. Como antes dije, la idea surgió en un viaje por la fascinación de Larraz por el terror y  la posibilidad de hacer una de vampiros realistas. El director quiso darle, dentro de lo fantástico, un toque realista a todo y nunca vio sentido al mito vampírico, de hecho la saga “Crepúsculo” para él es toda una aberración. La misma forma en la que matan a los humanos, también es la misma forma de transformarlos en los seres de la noche, además el hecho de los espejos que no les reflejan, los colmillos, la luz del día que les destruye… todo esto hace no creíble a los vampiros, pero sin embargo, está en el film.

Desde que finales del S. XVI y principios del XVII Ersébet Bathory fuera acusada de ser una vampiresa, porque llevaba a su castillo a jovencitas para pasar las noches con ellas –podemos imaginar ahora que no torturaba a sus invitadas, sino todo lo contrario– el vampirismo ha tenido un componente erótico. Es por ello que casi siempre la connotación sexual está presente cuando se habla de los bebedores de sangre. Los colmillos eréctiles de los vampiros, penetración y succión son un claro referente sexual que tenemos subconscientemente cuando hablamos del vampirismo. Es por ello que cuando a finales de los 60 y sobre todo a principios de los 70 el cine se volvió explicito en cuanto a sexo y violencia el tema vampírico explotó. La Hammer, con sus ahora explícitos Dráculas, Blacula, Jess Franco y otros tantos en esa época sumaron el sexo y montones de sangre a estos terroríficos personajes. Es ese el entorno en el que José Ramón Larraz ideó a estas carnales chupasangres, pero como ya he dicho las hizo más realistas. Voy a enumerar los tópicos vampíricos que el director de la serie “Goya” (1984) usa y  reconvierte:

  • Estas vampiresas no tienen colmillos, pero tienen una daga asesina con esa forma.
  • Se pasan la noche  bebiendo y follando, así que durante el día se esconden resacosas  en la bodega.
  • Los espejos están tapados. Evidentemente así no reflejan.
  • Cada día, como Drácula, buscan, seducen y matan a nuevas víctimas entre sangre y vino.

Hijas de Dracula, las 3

Este último punto es interesante, ya que compara la adicción al vino con la adicción a la sangre. Ellas emborrachan a sus víctimas con un vino realmente sabroso que embriaga a todo el que lo bebe. En un momento dado equipara el vino con ellas mismas, su supuesta inmortalidad con la vejez del vino y el origen del mismo. ¿Será ese vino la propia sangre de las carnales cazadoras? No se dice. De hecho quizá no sea más que una lectura más de las que se ha hecho sobre la película. O quizá sí. Nunca lo sabremos, ya que uno de los puntos fuerte de la película es que no lo sobreexplica todo, deja mucho a la imaginación, pero sin olvidar cosas. Como debe ser el terror.

No se detiene en contarnos el origen de estas viciosas mujeres ni el del esclavo sexual que mantienen durante todo el metraje. Los únicos con los que empatizamos son la joven pareja que se instalan en las proximidades de la casa. Ella es muy curiosa quizá demasiado. Es el típico personaje que merece la muerte en las películas de terror actuales, por aquello de “la curiosidad mató al gato”. Son conscientes de que algo raro pasa, pero sin embargo su curiosidad puede con ellos, hasta el final.

vampyresHe hecho referencia a Ted, el esclavo sexual porque no sólo es quien lleva la historia, sino la clave de la misma. El principio de la película es el asesinato de las mujeres mientras están en plena faena sexual. Acto seguido vemos a Ted que va a un hotel y el propietario cree conocerle, pero Ted deja claro que no es así. Durante toda la película vemos como el tiempo se detiene en las inmediaciones de la casa. Son varios los relojes que se detienen . Tras la masacre final Ted despierta en buen estado y nos enteramos que corre el rumor que la casa está habitada por dos fantasmas que fueron asesinadas. Es entonces cuando vemos que estas vampiresas son en realidad fantasmas, pero el hecho de que Ted haya sido reconocido en el hotel de la zona al principio, que sea el único de los amantes que no muera y que no tenga una vida propia, simplemente espera en los alrededores. No diré cuál es mi impresión final, pero veo muchos puntos de conexión con “Los otros” (2001), no sólo porque los fantasmas vayan reviviendo una y otra vez la situación que les llevó a morir, sino que de hecho incluso en un momento dado Miriam, una de estas mujeres fantasma que viven en un enorme caserón abandonado, va corriendo a cerrar las cortinas.

No es de extrañar, ya que Alejandro Amenabar es fan de la obra británica de Larraz, llena de terror y fantasmagoría. Pero no es el único, ya que Quentin Tarantino (1996) se declaró fan absoluto de esta película, no en vano, la carnalidad de Salma Hayek en “Abierto hasta el amanecer” tiene ciertos puntos en común con estas vampiresas. Por otro lado la escena en la que Jonathan Harker/Keanu Reeves en “Drácula de Bram Stoker” (1992) es sometido por las novias de Drácula a base de sexo toma imágenes casi calcadas del momento en el que Fran, la vampiresa que somete a Ted, bebe de la sangre de este con fruición. Alejandro Amenabar, Quentin Tarantino y Francis Ford Coppola han disfrutado de esta serie B de lujo y no es de extrañar, ya que Larraz es un director elegante. Su obra está llena de imágenes poderosas y elegantemente filmadas, pero aquí además nos seduce con esa fantasmagórica mansión, con esos follajes y bosques tan típico del romanticismo, de ese cementerio gótico, etc… Son muchos los elementos que cautivan a todo aquel que espere un clásico del género, pero lo que realmente sedujo a los espectadores fue el desprejuiciado, pero para nada soez exceso de desnudos. Jose Ramón (Joseph para los créditos del film) bordea la fina linea entre erotismo y grosería, pero sale bien parado. De hecho el momento más erótico es en el que ellas se duchan y comienzan un –otro– encuentro sexual. Este está rodado entre celosías y plantas, no directamente, haciéndote sentir un mirón. Este momento de Vouyerismo es realmente una fantasía sexual muy bien representada. Aunque en verdad narrativamente saque del film. Da igual. Como ya he dicho es una serie B destinada a ser disfrutada por todo aquel que quiera dejarse llevar por la mente erótico-romántica del director.

el director con las actrices en Sitges

Larraz con las actrices en Sitges

Vamos a darle nota. Para los fanáticos del terror es un 9’5. Todo es disfrutable si uno se deja llevar, como ya he dicho. Para el que no lo sea, bueno, el guión tiene ciertos agujeros (no voy a decirlos para quien quiera disfrutarlo), las interpretaciones no son destacables y en alguno de los momentos se nota la velocidad en la que incurrió la filmación por planos no del todo logrados, pero contiene muchos puntos estimables. Aunque soy amigo Larraz voy a ser imparcial y lo dejamos en un 6.

Quiero terminar diciendo que este artículo está dedicado a José Ramón Larraz, mi amigo, a quien conocí de forma fortuita, volviendo  de Londres charlando ambos de cine, sin saber yo de quién se trataba. Tras eso nos labramos una gran amistad y durante tres años le he ayudado a intentar levantar una serie de proyectos para dirigir, pero su  avanzada edad y la profunda crisis en la que vivimos han dado al traste con todo ello. Ahora con 86 años, su estado de salud es muy delicado, tanto, que no sé si podrá a llegar a leer este artículo homenaje, pero quiero decir que tres años con él, ayudándole a levantar infructuosamente sus proyectos, contándome sus anécdotas sobre sus amigos como Jack Palance, algún romance con alguna actriz conocida (que no diré quién es) y los momentos cuando conoció a Orson Welles, a Ingmar Bergman… y tanto que sabe de cine, valen más que muchos años de estudio.

Por todo lo que me has enseñado de todo, Muchas gracias Amigo.

Redacción: Juan Pablo Pérez-Padial

Sobre Maria José Díaz-Maroto García

Cinéfila empedernida buscando la serie perfecta. Combino mi pasión por el cine con las series y los libros. Redactora Jefe de Cine de esta gran comunidad que es Pandora Magazine y propietaria de un pequeño blog donde extiendo mi pasión por el cine, la literatura, las series y etcétera: 'Delirios, Literatura, Cómics y Películas'.