Crítica | “La Bella y la Bestia”, ofrece lo que debe ofrecer

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Ficha técnica | Título: Beauty and the Beast. Director: Bill Condon. Guión: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos (Novela de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont). Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans. Género: Fantástico, Romance, Musical / Remake. Año: 2017. Duración: 123 minutos. País: USA. Fotografía: Tobias A. Schliessler. Música: Alan Menken. Productora: Walt Disney Pictures, Mandeville Films. Distribuidora: Walt Disney Pictures.

Bella (Emma Watson) es una joven que parece no encajar en el pueblo en el que reside, donde únicamente es vista con buenos ojos por el fanfarrón Gastón (Luke Evans). Su padre, Maurice (Kevin Kline), quien se refugia en un castillo maldito durante una tormenta, es secuestrado por la terrorífica bestia (Dan Stevens) que allí habita, y es entonces cuando Bella acude en su busca para socorrerlo. Allí, es retenida en contra de su voluntad y conoce a los trabajadores que también habitan en el castillo, que para lograr acabar con la maldición que pesa sobre ellos tratarán de hacer surgir el amor entre la muchacha y el príncipe maldito.

Hace ya un tiempo que Disney Studios comenzó a trasladar sus clásicos animados a imagen real, a nadie cogió por sorpresa cuando se anunció esta, una de las obras maestras de la compañía y que cuenta además con el mérito de ser la primera película nominada al Óscar como Mejor película en un momento en el que no existía una categoría específica para las películas de animación.

Y digo “adaptar”, porque realmente es eso, una adaptación que no pretende ser considerada una nueva película por sí misma. Y lo consigue, en todo momento mientras visionamos la película tenemos presente la versión animada. No llegamos en ningún momento a desligarnos de ella, porque incluso las ínfimas novedades que introduce a modo de canción o, incluso, de personajes, no la hacen funcionar individualmente.

En todo momento sabemos lo que va a suceder, conocemos la historia, por lo que no hay lugar para la sorpresa. Por tanto, el objetivo de estas películas de acción real es, más que captar nuevos espectadores, acercar a todos aquellos que en su momento pudieron disfrutar la versión animada. La nostalgia juega un papel fundamental.

Sabiendo esto, cuando acudí al cine mis expectativas no eran muy altas, era consciente en todo momento de que no iba a ver algo que no hubiera visto ya, de que esta nueva película bebía directamente del clásico animado y de que probablemente no contara con novedades de ningún tipo. Y menos mal que iba mentalizado, porque esta nueva película parece prácticamente la versión animada situada frente a un espejo, contando incluso con diálogos idénticos en determinadas ocasiones.

No obstante, cuenta con muchas de las canciones de la versión animada, calcadas casi a la perfección, algo que al menos yo eché en falta en la reconocida “El libro de la selva”, dirigida por Jon Fravreau el año pasado, y durante cuyo visionado me mantuve esperando la canción “Quiero ser como tú”, que nunca llegó. Evidentemente, las canciones se encuentran también dobladas al castellano, y aunque no estoy de acuerdo con el doblaje musical, en esta ocasión es diferente, ya que como dije previamente: lo importante es la nostalgia, lo saben, y saben que la gente que acuda a ver la película no quiere escuchar a Emma Watson cantar en inglés, quieren las canciones en el idioma en el que las pudieron escuchar en 1991.

En cuanto al realizador, Bill Condon, artífice de Dioses y monstruoso Dreamgirlspero tristemente más conocido por muchos por dirigir dos de las películas de la saga Crepúsculo, debo reconocer que me ha sorprendido, quizá porque se ha movido por un terreno musical que ya había tratado previamente en “Dreamgirls”.

El reparto no está mal, pero en mi opinión los personajes que sobresalen por encima del resto son Lumiere (Ewan McGregor) y la Bestia (Dan Stevens), recreados con CGI, algo que no pensé que llegaría a suceder tras toda la importancia que se le dio a Emma Watson en el momento en que se anunció su inclusión en el proyecto. De hecho, tenía miedo de que la Bestia al ser creada por imagen digital pudiera resultar artificial, pero creo que en un entorno que ha sido recreado digitalmente por completo han logrado que encaje a la perfección.

Una aclaración: No digo que Emma Watson lo hiciera mal o que no me guste su interpretación, simplemente considero que estaba más limitada por el guión, pues tengo la sensación de que incluso se suprimió diálogo en comparación con su versión animada. Entre el resto de componentes del elenco podemos encontrar a Ian McKellen (Cogsworth), un asiduo de las películas de Bill Condon (Mr. Holmes o “Dioses y monstruos”). Así como menciono este aspecto negativo, debo decir que Josh Gad (Le Fou) y Luke Evans (Gaston) parecen nacidos para interpretar sus respectivos personajes en esta película, pues incluso el parecido físico de ambos con sus personajes de ficción es muy similar.

En definitiva, una película que no pretende ser más que la adaptación de una cinta que ya conocemos y que, por tanto, no aporta casi novedades. No destaca, pero no es su intención hacerlo, ofrece lo que quiere ofrecer.

Crítica: Alejandro Villavicencio

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