Crítica | “Final Portrait”, el arte de una amistad

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Ficha técnica | Título original: Final Portrait. Dirección: Stanley Tucci. Guión: Stanley Tucci. Dir. Fotografía: Danny Cohen. Reparto: Geoffrey Rush, Armie Hammer, Tony Shalhoub, Sylvie Testud, Clémence Poésy, James Faulkner. Género: Drama, Biopic. Duración: 94 mins. Año: 2017. País: Francia, Gran Bretaña. Producción: Potboiler Productions, Olive Bridge Productions. Distribución en España: Vértigo Films España.

En su estudio situado en París, data de 1964, el escultor Alberto Giacometti se cita con el crítico de arte y amigo suyo, James Lord, para hacerle un retrato. Lo que en un principio iba a ser un trabajo de dos días a lo sumo, se transforma en un largo y tedioso proceso durante varias semanas, debido a la falta de disciplina e incapacidad de concentración del artista. Y es que, este proceso de creación se ve interrumpido por cenas, copas de vino o las visitas de Caroline, la amante del escultor para desesperación de Annette, la callada esposa del venerable y excéntrico artista.

Stanley Tucci me cae bien. No diría que me apasione como actor, pero sí que siempre que lo veo en alguna cosilla es motivo de alegría. Por eso me interesó un poco más aún esta película al saber que la dirigía él. No había visto nada de su vertiente como director hasta ahora, pero tiene mano. Pone mimo en lo que hace y se ve que sabe lo que hace en cada momento. Por eso, aunque “Final Portrait” sea un biopic peculiar, de carácter y complejo ha sabido dar un buen resultado. Y además la ha guionizado él. Así que cuando descubrí que se trataba de un relato ciertamente biográfico sobre el genio artista Alberto Giacometti, me sorprendió el cómo había decidido abordarlo Tucci.

Narrador testigo, vivimos a través de los ojos y la voz de otro personaje lo que era Giacometti. Pero curioso es también que se centrara en mostrarnos su vida a través de la pintura, cuando –creo yo aunque no tengo mucha idea– se conoce más al italiano por su faceta como escultor. Así que en general me sorprendió (en positivo) cómo decide Stanley Tucci encaminar un biopic así. Pero es una buena película y cuenta de forma original y positivo fruto lo que es un genio. Las distintas caras, lo bueno y lo malo. Todo aquello que rodea la figura de una persona que era excelso en lo que hacía. Y cómo esa loca genialidad afecta a las personas que rodean un personaje de ese tallaje.

Un guión curioso, muy centrado en ciertos aspectos –no aborda nada que no le interese–, y que no considero que tenga demasiados problemas, és sólido. Aunque sí puede pecar en cuanto a ritmo y alguien desengancharse en interés si no entra rápido en la cinta. Pero nada grave.

Reparto breve, pues vive de pocos personajes que disfrutan de muchos minutos y buena disposición de planos y escenas para lucirse sobretodo en lenguaje no verbal. Y es que además cuenta con buenos intérpretes. Geoffrey Rush, qué decir de un hombre del que ya sabemos lo bien que trabaja. Está impecable en conseguir un protagonista tan variopinto y difícil, además de ser realmente parecido al Giacometti original, hay un buen trabajo de caracterización ahí. Y tiene un magnífico coprotagonista al lado. Solemne, elegante, encantador, vivimos junto a él lo que es conocer a alguien como el escultor. Armie Hammer está fabuloso como James Lord, escritor de quién hará un retrato el italiano. Y aunque no he visto demasiado a Hammer sé que muchos sois adoradores de su talento; pues aquí os dejará contentos. Siguen la fantástica estela de buen hacer Tony Shalhoub y Sylvie Testud, cuyos personajes son los que más información nos dan sobre qué es vivir junto a Alberto.

Film de pequeñas dimensiones, tiene unos escenarios reservados pero con encanto, nos acercan a la Francia de la época y sus detalles más misteriosos. Todo remojado en una muy buena banda sonora, o al menos para mis oídos fue todo un deleite. Nada exagerado ni que descentre nuestra atención de la historia, pero un gran trabajo de Evan Lurie.

No es ni de lejos la mejor película que he visto este año, en ningún campo. Ni tampoco la que más me ha marcado o emocionado. De hecho, alguien os podrá decir que es la típica cinta en la que no sucede “nada”. Pero a veces no se trata de una trama arquetípica para que un film nos cuente algo. Y aquí querían mostrarnos la manera de ser de un genio. Y eso lo consigue con precisión y gancho. Un proyecto solvente y que cubre bien todos sus aspectos, convirtiéndola en una de esas por las que sales satisfecho de pagar y que te aportan algo que quizá no sabías sobre alguien que quizá ni conocías.

Crítica: Dani Pereira

Imágenes, información y póster proporcionadas por la distribuidora.

Sobre Dani Pereira

20 años, aficionado a todo lo que sea escribir, con vocación al cine, las series, los cómics, los videojuegos, la música y el baloncesto.