Crítica | “El Hilo Invisible”, una despedida a lo grande de Daniel Day-Lewis

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Ficha técnica | Título original: Phantom Thread. Dirección: Paul Thomas Anderson. Guión: Paul Thomas Anderson. Dir. Fotografía: Paul Thomas Anderson. BSO: Jonny Greenwood. Reparto: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Camilla Rutherford, Brian Gleeson, Julia Davis, Harriet Sansom Harris, Lujza Richter. Género: Drama. Duración: 131 mins.  Año: 2017. País: Estados Unidos. Producción: Annapurna Pictures, Focus Features. Distribución en España: Universal Pictures International Spain.

Londres, en la Inglaterra de los años 50. El famoso modisto Reynolds Woodcock y su hermana Cyril son el centro de la moda británica con más glamour. Woodcock viste  con su estilo distintivo a la realeza, estrellas de cine y demás damas de la alta sociedad. Las mujeres pasan por su vida sin dejar huella, hasta llegar una bella y temperamental joven de nombre Alma, camarera que se convierte en su musa y amante. Sin embargo, la perfectamente estructurada vida de Reynolds se verá alterada por la llegada de la joven, y eso es algo que el diseñador no había contemplado.

En ocasiones, aunque todo parece decirte lo contrario, hay un motivo en concreto que te hace querer ver una película. Una única razón que, a pesar de sentir cierta pereza, acaba llevándote al cine. Así me sucedía a mí con “El Hilo Invisible”. Había visto el tráiler y la historia no me llamaba en absoluto, os soy sincero. Sabía quien la dirige, pero no he visto ninguno de sus anteriores films así que tampoco suponía un factor determinante. En definitiva, nada me inclinaba hacia esta película. Nada, excepto una cosa. Daniel Day-Lewis. Uno de mis actores favoritos -hasta tal punto que dos de mis pelis favoritas lo tienen a él como protagonista- pero sumando además que probablemente es la última interpretación del londinense, pues en teoria se retira.

Vamos a hablar un poco de la peli. “Phantom Thread”, la octava producción del aclamado director Paul Thomas Anderson. Como he dicho previamente, a pesar de conocer su nombre, no había visto nada suyo hasta ahora. Pero sí sabía lo reconocido que era su trabajo, considerado por muchos como uno de los mayores talentos en dirección de las últimas décadas. Seguro que muchos os habéis topado con alguna de sus obras, tales como “Pozos de Ambición” o “The Master”. Y aunque no sé si veré sus anteriores trabajos pronto, sí os digo que entiendo por qué se lo alaba. Qué maestría. En “El Hilo Invisible” hay auténtico virtuosismo en muchas escenas; este para nada viejo profesional (47 años) sabe lo que hace en todo momento. Consiguió que entrara desde el segundo uno en su juego y aunque no sucede especialmente gran cosa en el film, no me aburrió en absoluto. Control del ritmo impecable. Selección de planos que otorgan a la peli de una belleza sofisticada -estoy seguro que sabe rodearse de un buen equipo técnico, esos planos no se graban solos-, entre otras muchas virtudes.

Pero tampoco creo que sea una obra maestra. Me parece un buen trabajo en muchos de los campos, pero no alcanza, para mí, un pico de magnificencia que la posicione rotundamente como mejor película de 2017, aunque sí está nominada al Óscar y puede acabar siéndolo. Quizá una de las cosas que me pone los pies en la tierra, es el guión. Que para nada es malo, pero sí me parece más bien simple y que sobrevive por las interpretaciones, aunque sí hace méritos en los personajes y la dinámica conseguida entre ellos. También es trabajo de P.T Anderson, y quizá tan volcado en la dirección no pudo centrarse en algunos detalles del guión. Pero buen nivel, sin problemas.

Y ahora lo que de verdad me hace ilusión comentar en esta crítica. Vamos con el reparto. Daniel Day-Lewis (Reynolds Woodcock). Uno de los titanes, desde luego. Ganador en varias ocasiones del Óscar a mejor actor (entre muchos otros premios), se despide con un papelón. Personaje totalmente a su servicio, con mucha rareza y personalidad con la que jugar, Day-Lewis hace una interpretación magistral una vez más que puede valerle de nuevo el Óscar para despedirse por la puerta grande. Y tiene una selecta competencia, pero espero que se lleve la figurita. Para no daros más la tabarra con él, os aclaro también que sus dos principales acompañantes hacen un magnífico trabajo. Actuaciones sobresalientes de Vicky Krieps (Alma) y Lesley Manville (Cyril), que interpretan a los personajes que llenan de vida al protagonista, dando unas relaciones que son el gran sustento del film, personificando el mensaje de la peli que emane hedonismo, malicia, extravagancia y romance gótico por cada poro. Del reparto no hay mucho más que decir, porque es reducido en número e importancia, pero todos están más que correctos.

Banda sonora del curtido compositor Jonny Greenwood, que aunque no nos regala la música que recordaremos todos los días de nuestra vida, hace una labor magnífica para conseguir la atmósfera precisa y necesaria para esta historia. Otro punto positivo.

¿Y recordáis que he hablado de la belleza en los planos que  consigue esta peli? No se la he acreditado al director porque sí, si no porque Anderson ejerce también como director de fotografía. Por eso hay planos (sobretodo cuando vemos labores de sastrería) que son casi perfectos. Primeros planos de materiales, de manos tomando medidas, de vestidos… cosas tan sencillas consiguiendo tantísimo por un gran oficio detrás. Iluminación, cámara, escenario, vestuario (buen trabajo también de este departamento), dirección, fotografía, etc. colaborando al unísono para regalar fotogramas y escenas que en pocas pelis recuerdo haber visto.

Acabando que no quiero aburrir a nadie. No es perfecta. No es para todo el mundo. Es de esas que debes saber qué vas a ver, y aun así no tiene por qué gustarte. Pero como consiga comprarte, ya está. Impecable técnicamente, y muy conseguida en casi todo. Una de las obligatorias si queréis seguir la temporada de premios, y más obligatoria para mí si de verdad va a ser el último papel de un actor de tal calibre.

Crítica: Dani Pereira

Información y fotografías proporcionadas por al distribuidora

Sobre Dani Pereira

20 años, aficionado a todo lo que sea escribir, con vocación al cine, las series, los cómics, los videojuegos, la música y el baloncesto.